Nunca hay una garantía de que las cosas vayan a salir bien.

Ni en la vida, ni en los negocios.

Tener claros los objetivos y las prioridades hará que todo sea más fácil, pero alcanzar el éxito…, eso es mucho más complicado.

Fracasar significa que lo has intentado, que has fallado y que has aprendido.

Coge las riendas de tu vida y no dependas de nadie.

No esperes a que alguien venga y te diga: “te elijo”.

Experimenta, falla y levántate rápido.

Eso es emprender.

No escuches el ruido de quién te dice que no lo vas a conseguir.

Ignora las recomendaciones que no aporten ningún valor a tu idea.

Olvídate de los consejos no solicitados.

Cuando tomas la decisión de emprender, de lanzar tu idea al mercado, de abrir un negocio…, es imposible saber lo que va a ocurrir.

Puedes hacer un estudio de mercado, analizar los pros y los contras, pero eso nunca te va a asegurar nada.

En 2009 fundé una pequeña agencia de diseño y marketing digital.

Hice todo aquello que se suponía que tenía que hacer antes de abrir las puertas de aquel pequeño local en el centro de Avilés; análisis de mercado, competencia, clientes, servicios…

Durante un tiempo la cosa fue bien, pero después de 5 años, decidí separarme de mi socio, el motivo, uno muy común, éramos dos personas haciendo lo mismo, no nos complementábamos, teníamos objetivos diferentes y la situación me superó.

Supongo que por higiene mental y pérdidas innecesarias de energía me obligué a mi mismo a cerrar aquel capítulo de mi vida.

No fue nada fácil.

Estaba renunciando a mi proyecto, a todo aquello en lo que había depositado mis ilusiones, mis esfuerzos y una gran cantidad de dinero.

Tardé algún tiempo en darme cuenta de que más que un fracaso, aquella experiencia había sido un maravilloso proceso de aprendizaje que me ha enseñado a valorar las cosas realmente importantes: pasar más tiempo con las personas que quiero, trabajar mi marca personal, participar en nuevos proyectos, formarme cada día para ser mejor profesional, ayudar a otros a conseguir sus objetivos…

blog-kike-garcia-emprender-2

Cómo suele decirse, “querer es poder”, muchas veces somos nosotros quienes nos ponemos límite a las cosas, algo que al final nos impide avanzar en nuestro camino.

Pensar en emprender como sinónimo únicamente de montar un negocio, es un error.

Personalmente creo que emprender es algo más, es una actitud, una filosofía de vida que nos permite crecer personal y profesionalmente haciendo aquello que deseamos y nos hace felices (formar una familia, viajar por el mundo con una mochila, abrir un restaurante vegetariano, adoptar un perro… ).

¿No crees?

Share This